«

»

Grandes entre Titanes.

GRANDES ENTRE TITANES

 Norberto Marrero Gordillo

Vaya por delante mi admiración a los luchadores “pequeños” que luchan entre los “grandes”. Me vienen a la memoria atletas como Polito Rodríguez, José Ángel Méndez, Javier Ledesma, Loreto IV, Pedro Cano, Marcos Galván, Javier Monzón, Pedro Gutiérrez y un largo etcétera (disculpas a los muchísimos que dejo en el tintero), todos ellos figuras con nombre propio que tuvieron que hacer de su arte profesión para mantenerse en la cumbre. Sus cuerpos han sido los receptores de los esfuerzos, como todos, pero en ellos la frase “carrera que da el caballo en el cuerpo queda” cobra especial significado. Si no hubiera sido por su buen hacer técnico no se hubieran encumbrado. Entonces no había manera de protegerles del esfuerzo extraordinario que hacían para mantenerse entre la élite, y por ser artistas de la lucha incluso se les castigaba a subir de categoría sin más, con lo que el esfuerzo iba en aumento cada vez que tenían que resolver una contienda. En la actualidad tenemos varios exponentes que mantienen la dignidad en el grupo, cuerpos de 180 centímetros de estatura y que no superan los 120 kilogramos. Valientes que han de enfrentarse a luchadores de superior envergadura con la “obligación” de vencerles, siendo amonestados igualmente por pasividad ante colosos de más de 145 kilogramos.

El Sistema de Clasificación de luchadores vigente, ahora denostado y obviado por los dirigentes del vernáculo, a los que habría que decirles la famosa frase que el pintor del siglo I, Apeles, dijo al zapatero cuando quiso corregir su obra después de un consejo que le dio sobre sandalias: “zapatero a tus zapatos”, no sólo pone a cada uno en su grupo, sino que les anima a mantenerse en forma, manteniendo su peso para mantener la clasificación, y, además, protegido contra las lesiones. Si el sistema de competición “obliga a luchar con una categoría” en una competición de mucha exigencia, el sobreesfuerzo termina pasándoles factura. Recientemente se ha lesionado de la rodilla el Puntal A Ricardo Rodríguez “Medianito IV”, quien, con una envergadura estándar, mantiene la categoría a base de entrenamiento y esfuerzo, más que esfuerzo, sobreesfuerzo, y es sólo su destreza y conocimiento técnico lo que le mantiene apartado de las lesiones. Su aprovechamiento de las leyes de la física es tal, que la interpretación que hace de la técnica es de admirar.  Carmelo Rodríguez del Toro también se ha lesionado recientemente. Otro luchador de los que hay que ir a ver luchar, sin lugar a dudas,  pero con una envergadura física no apta para aguantar las acometidas de los portentos físicos con los que comparte/compartía categoría. En el total de los puntales casi el 70% pesa más de 120 kg, y más del 55% pesa más de 140 kg.

Pero entonces ¿qué hace un luchador que ha sido clasificado como Puntal A por su técnica y eficacia y que tiene una envergadura normal? Pues ni más ni menos que ganar todo el peso que pueda -en esa categoría no tiene límite- para aguantar las embestidas de los “grandes” de su grupo, y eso por imperativo federativo. Seremos testigos de primera fila en ver la evolución de los cuerpos de chicos con una planta física extraordinaria, que, progresivamente, irán aumentando su peso hasta perder la amplia gama de luchas que tenían. En una tesis doctoral defendida en 2016 y titulada “Composición Corporal, Rendimiento y Salud en Luchadores de Alto Nivel”, se demostró que aquellos luchadores que tenían un porcentaje graso mayor del 30% perdían hasta un 10% de rendimiento, respecto a los que tenían menos porcentaje graso, y es que es mayoritariamente la grasa lo que aumenta el peso de estos chicos que se ven forzados a engordar.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el peso es un claro factor de equilibrio, y así, un objeto más pesado que otro, pero de igual forma, es mucho más estable. Esto condiciona de forma importante el conjunto de las fuerzas empleado por los más ligeros para movilizar a los más pesados, o para frenarles,  hasta el punto de que requieren un esfuerzo extraordinario para aguantar las acometidas de su rival. Un luchador que se encuentra en esas condiciones me confiesa que tiene que estar, no al 100%, sino al 200% para aguantar a sus compañeros de igual categoría pero que tienen las medidas de ese grupo.

No obstante, por la cabeza de muchos de ustedes pasa la idea de que “al fin y al cabo todos agarran con todos, según determine el mandador, o la evolución de la contienda en su caso”. Y están en lo cierto, pero en ese caso no hay “obligación” de vencer por sus “galones” de puntal, y, además, y más importante, eso lo ha decidido el propio luchador, no se lo han impuesto. Igual que fumar es malo, pero si yo decido fumar, es mi elección y acato las consecuencias, pero si me obligan a fumar, por ejemplo, un médico, la situación es distinta, el responsable de lo que me pase a mí como consecuencia del tabaco (bronquitis crónica o enfisema pulmonar, por citar algunas)  será él. “El chico ganó y el grande perdió” no es estadísticamente cierto, y dada la frecuencia con que obliga la competición, aún ganando el chico pierde.

En un trabajo realizado por nuestro grupo de investigación sobre el esfuerzo físico en competición simulada de lucha (Marrero-Gordillo y col., 2014*), comprobamos cómo se producían elevaciones de la tensión arterial en unos niveles críticos, a la vez que la frecuencia cardiaca alcanzaba valores muy altos para la edad de los voluntarios, corroborado todo ello con las altas concentraciones de lactato (sustancia que habla del esfuerzo muscular). Para ese experimento emparejamos los contendientes basándonos en su corpulencia, de manera que no superaran las estaturas y los pesos en más de un 5%.

 

 

 

Con estos datos objetivos podemos aventurar, sin miedo a equivocarnos, que si las condiciones se modificaran y enfrentáramos, por ejemplo, dos luchadores en desigualdad física, los datos arrojarían unos niveles de esfuerzo submáximo en los de mayor envergadura, y supramáximos, y por tanto, ya peligrosos, en los más pequeños.  Teniendo en cuenta, además, que el experimento se realizó en una competición simulada, y que en una situación real el esfuerzo es más intenso aún (se incorpora la variable psicológica entre otras), puedo asegurar que el riesgo para la salud de los sobreesfuerzos ocasionados por los enfrentamientos con diferencias físicas notables es alto, y que deberían limitarse en lo posible. Y aquí es donde entra en juego el sistema vigente de clasificación de luchadores. Se protege al que sabe luchar y tiene una envergadura “normal” frente al que, siendo técnico o no, posee una envergadura extraordinaria.

Y estos datos objetivos y reales no hablan de la rodilla, el hombro o la espalda, hablan de la salud cardiovascular del luchador. Pongan ustedes ahora sobrepeso y obesidad en el cóctel, añadan niveles altos de colesterol y triglicéridos con hiperglucemia y tenemos una bomba de relojería, con un incesante tic-tac tic-tac que hace de espada de Damocles sobre la salud de nuestros bregadores.

¿Qué hacen luchadores como Eusebio Ledesma y Ricardo Rodríguez al lado de Añaterve Abreu, Oliver Gil o Álvaro Déniz?, ¿o Miguel Hernández, Ayoze Reyes o Alejandro Afonso al lado de Kevin Acosta, Kiren González o Efraín Perera?, ¿o Samuel Rodríguez o Arashai Tejera junto a Aday Barbuzano o Cristo Hernández? . Desde luego que son A los primeros, B los segundos y C los terceros!, pero…. ¿a qué precio?.

 

Fuente: Norberto Marrero Gordillo – (24-03-2018)

(Ex-Luchador, Médico especialista en Medicina en el Deporte, Profesor Titular de Universidad)

 


Artículo difundido bajo la protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que señala: «Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestada a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». Asamblea General de la ONU del 10.12.1948.

 

Compartir

6 comentarios

Ir al formulario de comentarios

  1. José Herrnández Moreno

    Estimado Norberto:

    Quiero manifestarte mi reconocimiento y elogiar tu labor en favor de la Lucha Canaria y de los luchadores, aportando estudios basados en conocimientos científicos y experiencia práctica como luchador.
    Espero y deseo que los responsables de gestionar la lucha tomen nota de lo que dices y elaboren normas y condiciones tendentes a velar por la salud de los luchadores.

    Un abrazo
    José Hernández Moreno

    1. Norberto Marrero

      Muchas gracias por las palabras y el apoyo Pepe, sabes del amor que le profeso a la Lucha Canaria, y que no hablo desde la imaginación o el fanatismo. Un fuerte abrazo.

      NM

  2. cornelio manuel

    Como siempre amigo Norberto, sus artículos y estudios vienen avalados por su rigor técnico-científico, gozan de toda mi consideración y respeto.
    Grande es su trayectoria y labor en la lucha canaria, como practicante, gestor y promotor de la lucha en la Universidad de la Laguna, así como a nivel profesional donde ha aportado sus conocimientos en medicina a nuestra lucha canaria, entre otros con su exhaustivo estudio sobre la tabla de peso, hoy en día lamentablemente sin su aplicación originaria.
    Saludos

    1. Norberto

      Cornelio agradezco enormemente tus palabras, y he de decirte que me sacas los colores, muchas gracias. Seguiremos haciendo lo que mejor se nos da, luchar por lo nuestro. Muchas gracias.

  3. José Miguel Álamo

    Saludos Norberto:

    Este artículo será lectura indispensable para los alumnos de segundo curso en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Te felicito, sobretodo, porque generalmente no se es valiente para decir o escribir las cosas que desde una base científica, están fundamentadas.

    Hay mucha gente que prefiere que todo siga igual. Pero eso supone desde mi opinión, falta de ética profesional.

  4. Norberto

    José Miguel es una excelente noticia que el trabajo que hicimos en luchadores sea lectura en tu clase, muchas gracias. Te pongo la cita completa para que accedan a ella, en la que, por cierto, me equivoqué en la fecha, es de 2015, no de 2014:

    http://cdeporte.rediris.es/revista/revista57/artaproximacion539.htm

    Y gracias también por tus felicitaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

This site is protected by wp-copyrightpro.com